TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

El enfoque cognitivo-conductual, cada vez más dominante entre las propuestas psicoterapéuticas, ha mejorado considerablemente la eficacia de la práctica de la psicología clínica, tal y como se demuestra en las investigaciones sobre amplios grupos de trastornos y problemas.

Este enfoque combina, en diversos grados, principios provenientes de múltiples líneas de investigación; más que el origen de las hipótesis, lo que importa es que hayan pasado por la prueba empírica que exigen los criterios metodológicos. Básicamente, está formado por una combinación racional del enfoque conductual, basado en las teorías del aprendizaje, y del enfoque cognitivo, que enfatiza el rol de los aspectos mediacionales en el aprendizaje y la conducta de las personas (Kendall, Howard y EPPS, 1988). La terapia cognitivo-conductual se centra en los aspectos del aprendizaje y de cómo las personas organizan e interpretan sus cogniciones. Se postula que el origen de los trastornos se encuentra en la utilización de mecanismos adaptativos inadecuados, debidos a un aprendizaje erróneo.

Los procedimientos de intervención que se sustentan en la postura cognitivo-conductual están basados en los siguientes principios:

-    El organismo responde a las representaciones mentales del mundo circundante y no al medio propiamente      dicho.
-    Estas representaciones están relacionadas con el proceso de aprendizaje, ya que los procesos cognitivo-     mediacionales están involucrados en todo aprendizaje humano.
-    Pensamientos, sentimientos y conductas están causalmente interrelacionados. De este modo, el programa      de tratamiento actúa en estas tres áreas.
-    Las actividades cognitivas, tales como expectativas, autoafirmaciones, atribuciones, etc., son importantes      en la comprensión, en la predicción psicopatológica y en el cambio psicoterapéutico.
-    Las cogniciones y conductas son compatibles, lo que hace posible que los procesos cognitivos puedan ser      interpretados dentro de paradigmas conductuales y las técnicas cognitivas pueden combinarse con      procedimientos conductuales.

A su vez, la intervención terapéutica cognitivo-conductual se estructura en tres pasos:

-    El primero contempla la evaluación cuidadosa del caso. Se refiere al momento de formular hipótesis      explicativas acerca de los problemas que trae la persona y trazar los objetivos del tratamiento.
-    Estas hipótesis conducen a la segunda fase, la intervención propiamente dicha, el empleo de técnicas      terapéuticas orientadas al logro de los objetivos planteados.
-    Finalmente, la tercera fase, el seguimiento, consiste en la evaluación de la aplicación del programa      terapéutico y la realización de los ajustes necesarios para el mantenimiento de los cambios.

Algunas de las características prácticas más destacadas de este modelo psicoterapéutico son:

-    Su brevedad.
-    Su centrado en el presente, en el problema y en su solución.
-    Su carácter preventivo de futuros trastornos.
-    Su estilo de cooperación entre paciente y terapeuta.
-    La importancia de las tareas de auto-ayuda a realizarse entre sesiones.

Las últimas décadas nos muestran, además, una decidida y creciente tendencia a la integración de los aportes de las diversas corrientes psicoterapéuticas en la búsqueda de un abordaje específico, y más efectivo, para cada tipo de patología, con un énfasis en la prevención, el incremento de la labor interdisciplinaria y la creciente participación del enfoque de la corriente cognitivo-conductual como eje de dicho proceso.

Alfredo Herranz Sanz      Tel.: 91 633 98 00