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Las
terapias de orientación cognitivo conductual son, hoy por hoy, las únicas que
han demostrado efectividad en el tratamiento del abuso de drogas y la
dependencia a las mismas.
Se
ha demostrado que la terapia cognitivo conductual ayuda al adicto a lograr la
abstinencia inicial y a mantener una abstinencia prolongada, habiéndose validado
tratamientos para la dependencia al alcohol, la nicotina, las benzodiazepinas,
la heroína y la cocaína.
Un
protocolo de actuación consiste en la prevención de la recaída por medio de la
conducta cognitiva. Con él, se le enseñan al paciente nuevas formas de actuar y
de pensar que le ayudan a mantenerse alejado de las drogas. El paciente aprende
a evitar aquellas situaciones que le incitan al consumo y a poner en práctica
técnicas para rechazar la droga. También se le enseña a considerar la recaída
ocasional como un "resbalón", más que como un fracaso. La prevención
de la recaída por medio de la conducta cognitiva ha resultado ser una terapia
útil y duradera para muchas adicciones.
Entre
las técnicas cognitivo conductuales más avanzadas en el tratamiento del abuso
de drogas se encuentra la de manejo de situaciones imprevistas, un sistema de
recompensas y castigos que hacen atractiva la abstinencia y poco atractivo el
uso de la droga. El propósito de los programas de manejo de situaciones
imprevistas es hacer que el estilo de vida pro social y libre de drogas ofrezca
mejores recompensas que el estilo de vida que implica el uso de las mismas. Se
ha demostrado que el método de refuerzo comunitario resulta extremadamente útil
en la promoción de la abstinencia inicial en los adictos.
Una
vez que el uso de la droga está controlado, la educación y la rehabilitación social
y laboral se convierten en elementos críticos del tratamiento. Se deben
encontrar nuevos y atractivos estilos de vida para las personas que se están
recuperando de problemas relacionados con las adicciones y, así, evitar que
regresen al antiguo ambiente y a su forma de vida anterior.
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